La confusión y la vaguedad respecto al plan migratorio de Donald Trump crecieron este martes aún más luego de que el candidato republicano a la Casa Blanca respondiera con evasivas o declaraciones contradictorias al ser consultado sobre el tema en diferentes entrevistas.

El discurso xenófobo de Trump, quien calificó de “violadores” y “criminales” a los inmigrantes mexicanos, le dio el apoyo de las bases republicanas necesario para ganar las internas del partido, pero al mismo tiempo lo alejó del votante hispano, cada vez más numeroso y decisivo en las elecciones presidenciales.

“La primera cosa que vamos a hacer -si gano- es deshacernos de todos los inmigrantes malos. Tenemos miembros de pandillas, asesinos, tenemos un montón de gente que tiene que salir del país”, aseguró Trump en una entrevista emitida a última hora del lunes a la noche en la cadena Fox.

“Por lo que se refiere al resto” de los inmigrantes “vamos a seguir el proceso legal, quizá con mucha más energía, y lo vamos a hacer a través del sistema legal”, agregó para luego asegurar que se trataba de la misma política implementada por las gestiones anteriores.

“Lo que la gente no sabe es que Obama sacó un gran número de gente del país. (El presidente George W.) Bush, lo mismo. Mucha gente fue deportada del país con las leyes existentes. Pues bien, yo voy a hacer lo mismo”, dijo Trump sin dar más detalles.

El domingo pasado, la flamante jefa de campaña de Trump, Kellyanne Conway, en un intento por suavizar el discurso del magnate, aseguró que los planes de deportar a 11 millones de inmigrantes “están por determinar” y que los detalles de ese programa serán desarrollados “en las próximas semanas”

“Lo que Trump respalda es asegurar que se aplique la ley, que seamos respetuosos con esos estadounidenses que están buscando empleos bien remunerados y que seamos justos y humanos con aquellos que viven entre nosotros”, dijo Conway en una entrevista en la cadena CNN.

La nueva jefa de campaña eludió concretar así detalles sobre el plan migratorio de Trump y se limitó a anunciar que ofrecerá más precisión “en las próxima semanas”.

Desde entonces, la confusión se ha apoderado de la campaña del empresario.

Un discurso anunciado para el jueves en Colorado, un estado clave para las elecciones de noviembre y de una creciente población hispana, fue cancelado luego de que se filtrara que ése era el lugar y día elegidos para dar a conocer los detalles del plan migratorio.

Tras la suspensión del evento, Trump informó que la cancelación se debía a que el discurso “estaba siendo modificado”, mientras que este martes por la mañana Conway agregó más confusión al desligarse de las responsabilidades argumentando que el acto era parte del calendario “heredado” del anterior jefe de campaña, Paul Manafort.

En tanto, el candidato republicano anunció que este martes por la noche estará en Austin, Texas, una decisión que sorprendió a propios y extraños ya que se trata de un estado en el que los republicanos tienen el triunfo asegurado y, a 80 días de las elecciones, los candidatos suelen centrarse en los territorios mas disputados.

“Ahora estoy en Texas en un gran acto de recaudación de fondos para el Partido Republicanos y un especial con Fox News sobre la frontera y con víctimas del crimen fronterizo”, afirmó el magnate en su cuenta de la red social Twitter.

“Es poco convencional estar en Austin, Texas, para un mitin a apenas algo más de 80 días antes de las elecciones, pero es un candidato poco convencional, y es algo que le ha llevado lejos”, explicó Dierdre Delisi, consultora política de Texas y antigua jefa de gabinete del ex gobernador del estado Rick Perry, en declaraciones a la agencia de noticias EFE.

Los sondeos nacionales que miden la intención de voto entre los hispanos ubican a Trump hasta 60 puntos por debajo de la candidata demócrata, Hillary Clinton.