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La jefa de emergencias de la Protección Civil, Immacolata Postiglione, confirmó que fueron 184 los fallecidos en el municipio de Amatrice y que los muertos en Arquata son por el momento 46, y no 57 como se había informado anteriormente, mientras que en el pueblo de Accumoli hay once muertos.

Además, en conferencia de prensa, informó que se rescataron 215 personas con vida de entre los escombros. La última fue Giorgia, una niña de 10 años, encontrada tras pasar 17 horas sepultada bajo las ruinas. La menor fue operada en un hospital de algunas fracturas y se encuentra en buen estado.

Protección Civil también informó de que ha descendido el número de personas hospitalizadas a 270 tanto en hospitales de Rieti como en Roma.

Las tareas de búsqueda en las localidades más afectadas, Arquata del Tronto y Pescara del Tronto, ambas en la provincia de Ascoli, y en Amatrice y Accumoli en la provincia de Rieti, han continuado durante toda la noche y concluirán “sólo cuando se crea que no se pueden localizar a más personas” con vida bajo los escombros. Se han instalado tiendas de campaña en Accumoli, Amatrice, Montegallo y Arqueata, para recibir a las damnificados.

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Por el momento, 1.200 personas han dormido en estos campamentos y en gimnasios, ya que otras muchas han encontrado cobijo en casas de familiares y han preferido no alejarse de sus pueblos.

También se han previsto instalaciones en otras cinco localidades de la región de Umbria, donde no se han producido víctimas, pero sí daños materiales, para que las personas que tengan miedo de dormir en sus casas puedan pasar la noche en un lugar seguro.

Durante la noche ha continuado la actividad sísmica con dos temblores que han superado los 4 grados en la escala Richter, y Protección Civil informó de que se han registrado 460 réplicas.

Protección Civil también advirtió de que no es necesario que lleguen más voluntarios para ayudar en las tareas de gestión de la emergencia, pero sí invitó a donar víveres o dinero.

Algunas entidades ya han comenzado sus campañas solidarias. Por ejemplo, todos los ingresos que los museos estatales italianos recauden el próximo domingo se destinarán a labores de restauración del patrimonio cultural dañado en zonas afectadas por el terremoto que devastó varias localidades del centro del país el miércoles. El ministro de Bienes y Actividades Culturales y del Turismo italiano, Dario Franceschini, dijo que esta “primera medida extraordinaria” tendrá como objetivo financiar “el patrimonio cultural dañado por el sismo”.

Pero, además de los rescates de personas que puedan continuar entre los escombros, una de las principales preocupaciones es, por estas horas, que muchos edificios continúan derrumbándose. Y uno de los focos son los edificios públicos.

“Necesitamos conocer al detalle el grado de peligrosidad y de riesgo sísmico de los edificios estratégicos como las escuelas y los hospitales para poder prevenir esos sucesos”, dijo a la agencia EFE el presidente de la Fundación del Centro de Estudios del Consejo italiana de Geólogos, Fabio Tortorici.

Las escuelas no se han librado de la destrucción y son, para la memoria colectiva italiana, un tema especialmente sensible. Todavía se recuerda con dolor la muerte en 2002 de 27 niños y su profesora en un colegio de San Giuliano de Puglia, que se vino abajo por un sismo, a pesar de haber sido renovado.

“Desgraciadamente la memoria es breve y durante una semana se hablará del sismo, pero luego se olvidará”, lamentó Tortorici, cuya organización calcula que 24.000 colegios en el país están en riesgo por terremoto.

Después de que la tierra temblara en la vecina localidad de L’Aquila en 2009 -dejando más de trescientos muertos- se establecieron nuevas normas técnicas para la construcción en zonas sísmicas. Los edificios construidos tras la entrada en vigor de esas disposiciones más restrictivas resistieron mejor el temblor de ayer.

Esas normas, sin embargo, no se aplican a los edificios que ya estaban levantados. En 2015, un informe de la Agencia italiana para el desarrollo de las nuevas tecnologías hace un diagnóstico fatal: el 70 por ciento de los edificios italianos no podrían resistir a los terremotos. Entre esos se incluyen muchos hospitales, escuelas, otros edificios estratégicos y públicos, así como numerosas plantas químicas.

Según el geólogo Domenico Angelone, que se trasladó a Amatrice para colaborar con los operativos, todavía en Italia se construye sin tener en cuenta la “conciencia geológica”, que no solo se refiere a la naturaleza del terreno, sino a su posible evolución y los riesgos que van cambiando de una zona a otra. “Debemos poner la geología en el centro de las decisiones” para llevar a cabo la planificación urbanística, afirmó.

En Italia se calcula que ocurre un terremoto de magnitud mayor a 6,3 grados en la escala de Richter cada quince años.
fuente:Télam