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Unos 300 refugiados y migrantes que se encuentran en el mayor centro de recepción búlgaro, cerca de la frontera con Turquía, se manifestaron este lunes por las malas condiciones de vida y reclamaron la posibilidad de seguir su camino hacia el oeste de Europa, informaron medios locales.

El portal de noticias búlgaro 24 Chassa informó que la protesta ocurrió en una antigua base del Ejercito búlgaro en Harmanli, a 50 kilómetros de la frontera, reconvertida en centro para 3.200 personas, la mitad, afganas, y concluyó horas después sin incidentes violentos, aunque hubo una masiva presencia policial.

Iliana Savova, vocera de la ONG búlgara Comité de Helsinki, sostuvo que los refugiados no quieren estar retenidos en Bulgaria contra su voluntad y reclaman poder salir hacia Serbia y, desde allí, hacia Europa occidental, informó la agencia de noticias EFE.

Savova agregó que los refugiados solicitaron asilo político en Bulgaria y hasta que no se decida sobre su petición no pueden abandonar las precarias instalaciones, que ya recibieron las críticas de las ONGs Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

En lo que va del año, más de 16.000 personas fueron interceptadas y quedaron bloqueadas en Bulgaria tras cruzar de forma ilegal la frontera, sobre todo desde Turquía, según datos del Ministerio del Interior búlgaro.

La mayoría son de Afganistán, seguidos de refugiados de las guerras de Irak y Siria.
La semana pasada, la policía interceptó a 417 inmigrantes, un numero menor a otras semanas debido a la bajada de las temperaturas y las lluvias otoñales.

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Bulgaria reforzó el control de los migrantes que, junto con un aumento de la vigilancia en la frontera serbia, complicó el tránsito en el país.

El viernes pasado, la ministra del Interior, Rumiana Bachvarova, anunció la construcción de tres nuevos campamentos en la frontera con Turquía.