La portada de “Fire and fury: inside the Trump White House”

Distintos medios de los Estados Unidos comenzaron a publicar los errores que se destacan en Fire and Fury, el libro explosivo de Michael Wolff sobre el presidente Donald Trump y sus colaboradores más cercanos en la Casa Blanca. Como en otros trabajos anteriores del periodista, la falta de corroboración parece haber conducido a la publicación de datos inexistentes y a la repetición de rumores; además, faltan fuentes que sostengan algunas de las afirmaciones más incendiarias de Wolff.

Tampoco escasean las erratas, según destacó Saagar Enjeti, el corresponsal en la Casa Blanca de The Daily Caller: “Escribe mal el nombre de un analista político de CNN, equivoca el cargo para el cual había sido nominado el secretario de Comercio Wilbur Ross y ubica a un reportero en un restaurante al que dice que nunca ha ido”. También equivocó la edad de la directora de Comunicaciones Hope Hicks (escribió 26 años, pero ella tiene 29).

Uno de los rumores nunca comprobados, por ejemplo, que el libro reproduce, es la famosa cancelación de un encuentro con Mitch McConnell, el republicano líder de la mayoría en el Senado, porque Trump se quería cortar el pelo. La corresponsal de The Washington Post en la Casa Blanca, Ashley Parker, destacó que muchos periodistas lo habían escuchado pero nadie logró verificarlo, y además el jefe de gabinete de McConnell, Don Stewart, lo negó.

 

Según Wolff, Trump no tenía idea de quién era el republicano John Boehner. “Sin embargo, Trump había tuiteado sobre el ex titular de la Cámara de Representantes siete veces desde el 28 de julio de 2011, en referencia a distintos asuntos políticos de actualidad”, según Enjeti. Y en una ocasión, al hablar en la Universidad de Stanford, Boehner había dicho que Trump y él intercambiaban mensajes de texto y jugaban juntos al golf. Wolff, además, ubica la renuncia de Boehner cuatro años antes de cuando realmente sucedió.

El autor confundió también el medio que publicó un dossier sobre Trump elaborado por un ex espía británico, Christopher Steele: no fue CNN, como se dice en Fire and Fury, sino BuzzfeedNews.

Entre las personas que negaron haber dicho lo que Wolff les atribuye en el libro, Tony Blair, el ex primer ministro del Reino Unido, dijo que la recreación de su diálogo con Jared Kushner (asesor presidencial y esposo de Ivanka Trump) era “completamente absurdo” y “simplemente falso”. También Steve Bannon —ex consejero estrella del presidente, cuyo testimonio Trump desautorizo—negó haber dicho lo que aparece diciendo. Katie Walsh, ex vicejefa de Gabinete, hizo lo mismo.

Según el libro, el periodista de The Washington Post Mark Berman estaba en el restautante del hotel Four Seasons la mañana en que Ivanka Trump llegó para desayunar. “Nunca desayuné en el Four Seasons, en realidad nunca estuve allí”, tuiteó Berman. “Pero ahora me pregunto si puedo usar esto para ir a comer allí y pasar el gasto”, ironizó.

La corresponsal en la Casa Blanca de The New York Times, Maggie Haberman, dijo a CNN: “Creo en partes del libro, pero también hay otras partes objetivamente equivocadas. Él cree en las narrativas amplias. Así que arma un relato que es verdadero teóricamente, conceptualmente. Los detalles, con frecuencia, están mal”.

Dio un ejemplo: en su libro, Wolff escribió que Rupert Murdoch dijo que Trump era “un pedazo de idiota”, pero en una columna lo citó diciendo “un pedazo de imbécil”.

Wolff describió a la asesora presidencial Kellyanne Conway como “una encuestadora aficionada” que nunca participó en una campaña nacional. Pero la encuestadora Kristen Soltis Anderson señaló que Conway, en realidad, participó en varios proyectos de alcance nacional antes de sumarse a la campaña de Trump en 2016, y había trabajado como encuestadora nacional para el ex líder de los representantes Newt Gringrich.

Trump tuiteó que él había autorizado “cero acceso a la Casa Blanca” para Wolff y que nunca habló con él “para el libro”. En NBC, Wolff se defendió: “No sé si se dio cuenta o no de que era una entrevista, pero por cierto no era off the record. Mi conocimiento de Donald Trump es bastante importante”.

Wolff tiene 64 años y una reputación de polemista. Escribe una columna en The Hollywood Reporter y Fire and Fury: Inside the Trump White House, su séptimo libro, recibe las mismas observaciones que los anteriores: tiende a recrear en lugar de ser fiel a los hechos, da por ciertos rumores en lugar de verificar los datos.

En una nota sobre su trabajo con las fuentes, el mismo Wolff advirtió en este libro que llegó al número 1 de la lista de más vendidos en Amazon antes incluso de su distribución física: “Muchos de los relatos sobre lo que ha sucedido en la Casa Blanca de Trump se chocan entre sí; muchos, de manera trumpiana, son sencillamente falsos. Estos choques y esa liberalidad con la verdad, y hasta con la propia realidad, son un hilo fundamental del libro”.

Trump rechazó el contenido en general: “Michael Wolff es un completo perdedor que inventa cuentos para vender este libro realmente aburrido y falso”, opinó.